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La Hormiga y la Cigarra. La Fábula del Jazzista

Parece que la tendencia actual para lograr cualquier cambio en nuestra vida, por simple o complejo que sea, es hacerlo rápido. Estamos inundados de publicidad para hacernos ricos en sólo dos semanas, de dietas “milagro”, de cursos intensivos que prometen el cielo y las estrellas, etc. En definitiva, nos encontramos llenos de supuestos “atajos” que nos prometen alcanzar atractivos resultados en cualquier área en tiempo record, incluido el Jazz.

Nada más lejos de la realidad. Este frenetismo, lejos de acercarnos al objetivo, lo único que hace es alejarnos. Nos aleja porque perdemos tiempo buscando fórmulas secretas, nos aleja porque perdemos dinero en el proceso y nos aleja porque perdemos la ilusión y la paciencia, haciéndonos ver que el problema es el objetivo en sí, no nuestra forma de abordarlo.

Este ritmo de vida acelerado junto con el desconocimiento de los procesos que implica el dominio de cualquier habilidad, es el cóctel perfecto para la frustración, la desmotivación y el abandono de cualquier proyecto. En Saxofón Moderno estamos comprometidos con la calidad y, por supuesto, por ayudar a nuestros alumnos a conseguir resultados duraderos con una buena metodología. Por eso, en este artículo, te compartimos nuestra visión acerca de cómo debemos enfocar realmente nuestras sesiones de estudio, para que los resultados sean perdurables y constructivos.

 

La importancia de la práctica lenta (para poder ser rápido después)

Así como en el artículo de la semana pasada “La Filosofía Correcta para Enfrentarse al Jazz” hablábamos de la importancia de la repetición, esta semana le queremos dedicar nuestro espacio al otro ingrediente imprescindible: la práctica lenta. Las grandes figuras del Jazz podrán tener diferentes opiniones para muchas cosas, pero siempre estarán de acuerdo en una: practicar lento es la forma más rápida para dominar el Jazz.

Cuando nos tomamos el tiempo para procesar la información lentamente, enfocada y con altos niveles de concentración, más fácil va a ser asimilar cualquier cuestión. No podemos hacer algo más nocivo para nuestro cerebro que someterlo a estrés cuando tratamos de asimilar algo, se bloqueará y en el caso de que logre retener algo, lo olvidará de la misma forma: rápidamente. Cuanto más lento vayas y más tiempo tengas para procesar la información, más fácil será aprender algo, o lo que es lo mismo, para poder tocar rápido, debes practicar lento.

No improvises sin parar: toca algo con un propósito, desarróllalo o no, pero luego termina y tómate un descanso.
Se practica como tonto para tocar como listo.

Chick Corea

No hablamos de practicar lento, per se. Hablamos de lograr asimilar la información lentamente para que nuestro proceso de aprendizaje sea fluido y constructivo (es decir, que lo que hemos aprendido hoy se asiente sobre lo que aprendimos ayer, y así progresivamente).

Probablemente te has dado cuenta de que “improvisar” rápido es mucho más fácil que hacerlo lentamente. ¿Has logrado hacer un buen solo en una balada? Si nunca lo has hecho, te invitamos a hacer el experimento. Pon tu metrónomo a 50bpm y toca un simple Blues. Es una de las cosas más complicadas.

Cuanto más rápido es un tema, más fácil es falsificarlo y “colar” recursos erróneos, confiando en la velocidad, en los recursos de expresión desmedidos y en el “baturrillo” del supuesto discurso.

Un símil catastrófico

Imaginemos que te propones construir un vehículo aéreo innovador, pero tienes escasas nociones de mecánica, electrónica y aerodinámica. Consigues una turbina, alas, mangueras y un motor, haces una carcasa. Construyes tu vehículo y te subes a la azotea dispuesto a lanzarte en él y probar suerte. 

Una locura, ¿Verdad?. Pues aunque probablemente suene ridículo y tremendamente peligroso, es el método exacto con el que muchos músicos están intentando improvisar, usando la prueba y el error. Esta una de las razones por las que aprender a improvisar es tan difícil, y es que muchos principiantes sólo están usando la prueba y el error agregando notas, ritmos y escalas al azar en una progresión. En lugar de parar y aprender los procesos básicos para hacer un buen trabajo, continúan “inventando” y esperando que algún día salga un gran solo por obra de la casualidad.

La buena noticia es que este círculo vicioso de malas prácticas puede tener un fin rotundo: comenzar a practicar con enfoque y lentamente. Cuando comenzamos a practicar con madurez, lo podemos hacer bien a la primera, sin tener que lidiar con la frustración, la saturación de información y después tener que desaprender las malas prácticas.

Ahora bien ¿Cómo se practica lento en el Jazz?

Partamos de una de las estructuras básicas del Jazz, como una progresión cualquiera. El primer problema al que se enfrentan muchos aspirantes cuando abordan esta progresión es que, además de no tener lenguaje para la propia progresión, no tienen lenguaje para tratar los acordes de manera individual. Cuando no se pueden “desmenuzar” los acordes individuales, improvisar correctamente sobre esta estructura es casi imposible. En resumen, para obtener de tu sesión de práctica un resultado duradero y gratificante te recomendamos lo siguiente:

Analiza y Entiende
Conecta
Crea
Recicla

Analiza y Entiende. Entender la estructura de cada acorde,tener lenguaje para cada acorde individualmente y ser capaz de escuchar mentalmente el acorde según su cualidad (mayor, dominante, etc). En lugar de practicar sobre toda la progresión, aísla estos acordes y practícalos lentamente. Si tienes problemas para dominar los acordes, recuerda que en la Zona Premium tienes acceso a una gran cantidad de masterclasses donde se abordan estos temas a profundidad, además, agregamos nuevo contenido todas las semanas.

Conecta los acordes. Estudia las diferentes formas de conectar la información a medida que avanzas. Explora todos los posibles puntos de conexión entre ellos y estudia la relación de un acorde con el siguiente. No continúes en la progresión hasta que consigas fluidez y percibas los cambios, progresivamente agrega más acordes.

Crea música.El músico debe de ser capaz de crear música a partir de recursos muy simples. Enfócate en desarrollar tu musicalidad desde los primeros momentos, no caigas en la trampa de la repetición a ritmo de metrónomo. Plantea un ritmo y explora musicalmente. Para este caso, es muy útil practicar sobre un Backing Track de acordes estáticos, puedes echarle un vistazo aquí a esta sección.

Recicla. Cuando abordamos los fundamentos de la música desde su raíz, no sólo estamos practicando un determinado tema, estamos reciclando ese conocimiento para cualquier otro tema que contenga esa misma estructura. A esto nos referimos como “conocimiento constructivo”, porque construimos a partir de unas bases sólidas. De esta forma serás consciente de cómo ralentizando el proceso logras avanzar más rápido y además, has descubierto herramientas que puedes usar en múltiples situaciones.

Esperamos que hayas disfrutado este artículo y hayamos cumplido con el propósito: animarte a hacer las cosas de manera profesional para realmente ver resultados duraderos. Este tipo de práctica con enfoque te liberará creativamente y te pondrá en el camino correcto para convertirte en un jazzista competente, que es lo que la música necesita.

No olvides visitar nuestra Zona Premium, donde encontrarás una gran cantidad de masterclasses que abordan a profundidad todos los temas relacionados con la música en cinco ejes fundamentales: Teoría y Armonía, Técnica y Expresión, Diálogo y Repertorio, Tips y Recomendaciones y Filosofía del Músico Profesional. Además de una Zona Jam con Backing Tracks donde podrás poner en práctica todo lo aprendido en un entorno musical real. Agregamos nuevo contenido todas las semanas.

La Hormiga y la Cigarra. La Fábula del Jazzista
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